Escrito en NACIONAL el
Integrantes de “Terremoto Feminista” enfatizan que el próximo sábado 8 de marzo saldrán a las calles de la Ciudad de México a “demandar justicia” en la marcha que representa un “espacio de denuncia contra la violencia machista”. “Saldremos a decir ‘no a la opresión sexual’ y a mostrar nuestro repudio por la impunidad, el abandono y la complicidad del Estado ante la grave realidad que enfrentamos millones de mujeres en todos los ámbitos. ¡No nos detendrán! Te estamos hablando a ti, gobierno. ¿Nos estás leyendo, ‘inútil’?”, expresan las colectivas, parafraseando a su manera a la desaparecida cantante Paquita la del Barrio.
“No a las murallas y barricadas de hierro, no a los bloques de concreto, ni a sus tácticas violentas contra la manifestación del 8 de marzo de 2025. Este no es un día para que el oficialismo haga sus montajes de autoelogio”, agrega “Terremoto Feminista” al remarcar que cada 8 de marzo “marchamos mujeres en lucha por nuestros derechos. Lo hacemos para exigir: ¡No más mujeres desaparecidas! ¡Alto a los feminicidios!”.
Al denunciar intentos oficiales de dividir el movimiento feminista, “Terremoto Feminista” subraya que “hay acuerdos sagrados”: las mujeres víctimas de violencia sexual, las madres y familias de víctimas de feminicidio van al frente. Detrás de ellas, marchan las mujeres, sólo mujeres (sí, aquí tenemos diferentes definiciones y certezas, hay debate).
Por ello, hay varias convocatorias y también contingentes separatistas, en los que participarán mujeres de todos los ámbitos: sindicalistas, activistas urbanas, indígenas, creadoras, lesbianas, heterosexuales, bisexuales, madres, niñas, estudiantes. Estos contingentes deben ser respetados. Luego, marcharán los contingentes mixtos, en los que, idealmente, se ubicarán quienes no enfrentan la opresión sexual y que deben ser sensibles al hecho de que muchas mujeres no se sienten seguras si se invade el espacio reservado exclusivamente para ellas y para las niñas”.
“Salimos juntas a exigir que el gobierno cumpla con su obligación de implementar políticas públicas que combatan la desigualdad estructural producto de la opresión sexual, una desigualdad que ¡las mujeres no elegimos! Marchamos para demandar que dejen de entregar los recursos de la nación a los militares y que pongan fin al recorte de presupuestos destinados a erradicar la desigualdad de género. Muchas marchamos también para decir: ¡No al borrado de mujeres! Nos oponemos a leyes que ponen en riesgo a niñas y mujeres, a la cosificación, mercantilización y explotación reproductiva, porque seguimos siendo vistas como productos al servicio de otros. Estas son las principales razones por las que hay distintas convocatorias a la marcha”, agrega “Terremoto Feminista”.
“Ante el aumento de la misoginia y la violencia contra las mujeres, todas gritaremos juntas: ¡Vivas y libres nos queremos! Penosamente, rumbo al 8 de marzo, el gobierno nos envía un mensaje claro: no quiere a las mujeres feministas independientes diciendo verdades en la calle, no quiere que las ‘no acarreadas’ ejerzan su derecho a la libertad de expresión. ¡De ese tamaño es su desprecio! ¡Incluso de eso quieren privarnos! ¿Cómo lo hacen? Nos “previenen” con decenas de barricadas de concreto en las calles del centro de la Ciudad de México y con murallas de más de tres metros de alto en el Zócalo, que solo pueden interpretarse como: ‘No pasarán’, ‘No vengan’.
En poco tiempo, la realidad ha desmentido la falacia del ‘llegamos todas’. Las duras barreras de frío metal montadas por todo el centro de la capital dejan claro que su intención es que ¡ni al Zócalo lleguemos todas! Han cubierto sus monumentos, atrincherando avenidas, porque lo que les duele es gastar dinero en limpiar; les preocupa más la blancura del mármol que la desesperada situación que viven millones de mujeres, quienes, ante el rigor de la opresión sexual, solo reciben el insultante menosprecio del asistencialismo electorero”, recalcan en su posicionamiento.
“Ya muestran su burla a la denuncia feminista al convertir sus muros de hierro en ‘pizarrones rosas’ para el desahogo de víctimas anónimas, de las ingenuas ignoradas”, concluye “Terremoto Feminista”.